En la meditacioón en movimiento entrenamos la improvisación porque la práctica nos pide estar presentes e ir explorando lo que va apareciendo y vamos sintiendo, cómo vincularnos aquí y ahora, desde el movimiento, con las imágenes y sensaciones a medida que aparecen. Lo más potente es que lo que se vive en la pista, se lleva a la vida.
Mover el cuerpo despierta un lenguaje sagrado:
el cuerpo como GPS, el alma como MAPA
Todo proceso creativo en la vida pasa por estos ritmos. Explorarlos a través del movimiento y la danza libre nos conecta con el canal creativo en nosotros.
Nada más liberador y transformador que danzar lo que somos!